lunes, 15 de febrero de 2016

Como encontrar un plan de estudio que funcione



Estructura tus hábitos

Hazte un plan de estudio. Si planeas bien tú tiempo de estudio, sacarás el máximo partido de tiempo de que dispongas. Haz una lista de todo lo que necesites practicar y organízala por orden de prioridades. Luego decide de cuento tiempo dispones. Si tienes dos horas para estudiar, divídelas en segmentos de veinte minutos y destínalos a las seis áreas de estudio más importantes (incorpora descansos cortos entre uno y otro). Si un día tienes más tiempo, dedícalo a otras áreas de tu plan, o dedica más tiempo a cada una. Practicar de  esta forma significa progresar lo máximo posible en el tiempo de que se disponga; siempre hay algo que practicar y acabarás sintiéndote culpable si te pierdes una sesión. Una hora de estudio es mucho mejor que cinco horas de tocar sin objetivo.

Decide lo que es importante para ti

Si lo más importante para ti es desarrollar una buena técnica de plumilla, ponlo primero en tu lista. Si sabes que tienes que mejorar la lectura, conviértelo en la primera cosa que hagas en cada sesión, así sabrás que no puedes hacer otra cosa hasta que hayas practicado eso. Si quieres ser un buen solista, haz que la improvisación estructurada ocupe la parte central de tu tiempo de estudio. Utiliza temas de acompañamiento, o háztelos tu mismo con un secuenciador,  Band in a Box o algún otro software de tu preferencia y utilízalas para trabajar aspectos específicos de tu estilo. Por ejemplo, si estás estudiando una escala nueva, dedica cinco o diez minutos improvisando con ella. Cuanto mejor sean los acompañamientos, más divertido será tocar con ellos.

Sé variado

Intenta variar diariamente un poco tu sistema de estudio para que resulte interesante. Trabaja un día la técnica de tapping, al día siguiente el legato y al siguiente sweep picking, o trabaja un día los solos de blues y al día siguiente el ritmo de funk.

Mantén el tempo

Adquiere el hábito de trabajar siempre con un metrónomo o una caja de ritmos para mejorar el tempo. Si estás trabajando la técnica, encuentra la velocidad máxima a la que puedes tocar un ejercicio limpiamente. Practícalo a la misma velocidad todos los días hasta que te sientas cómodo, luego incrementa el tempo. Sigue esforzándote.

Ponte metas

Ponte una meta alcanzable para cada sesión de estudio. Intenta aprenderte una canción o invéntate un lick nuevo o trabaja una nueva escala o acorde, de manera que puedas acabar la sesión sintiendo que has conseguido algo. Si te interesa escribir canciones, ponte como objetivo escribir algo, bueno o malo, cada día.

Diviértete

No olvides que se supone que uno toca para divertirse, y practicar debería ser lo mismo. Asegúrate de que haya siempre un elemento creativo en tu estudio, tanto se practicas la improvisación como la composición de canciones, y no te quedes atascado con las escalas y la técnica, aunque sean importantes. Y, por último, si de verdad no tienes ganas, descansa un poco.
No estudies todo en el mismo orden siempre, altérnalo según te convenga. En mi caso el uso de un reloj de cocina ha sido muy útil, ya que no me distraigo viendo la hora y puedo concentrarme adecuadamente.


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